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21 junio 2011

Jodido pato

Jop. Una fábula moderna

Jim Dodge

Capitán Swing, 2011

ISBN: 978-84-938985-1-9

163 páginas

18 €

Traducción de Alicia Frieyro

Ilustraciones de Virgina Frieyro

Prólogo de Antonio Jiménez Morato


Fran G. Matute

Esperábamos como agua de mayo la publicación del primer libro de Jim Dodge pero ni en nuestros mejores sueños hubiéramos imaginado una edición tan hermosa y completa (¡si hasta el separador de páginas viene a juego¡) como la ofrecida por esta joven editorial que es Capitán Swing. Suculento prólogo, frescas ilustraciones, excelente traducción y una más que jugosa entrevista al autor a cargo de su descubridor patrio oficial, el omnipresente Kiko Amat.

Para este que os escribe, la publicación en España hace unos años de El cadillac de Big Bopper e Introitus Lapidis (rebautizada por Alpha Decay por su título original, Stone Junction) fue uno de los grandes acontecimientos literarios del momento. Gracias al tesón de Kiko Amat (de nuevo), Jim Dodge se convirtió, de la noche a la mañana, en un personaje de culto que nos reencontraba con un tipo de literatura ya perdida: la literatura de la evasión, la del descubrimiento, la del 'coming-of-age' que transforma al joven en adulto, al inmaduro en responsable... la vitalista, en definitiva.

Aún no siendo un autor fácilmente catalogable, me atrevería a decir que la obra de Dodge está más cerca de lo que parece de los libros de Enid Blyton o S. E. Hinton. Desde luego, nadie me puede negar el carácter puramente 'naïf' de este Jop (1983), que no deja de ser un cuento infantil. En él hay un niño y un abuelo, una convivencia armónica con la naturaleza, un jabalí y un pato (perdón, una ánade real) y una tierra sin límites que bien podría proveer el elixir de la eterna juventud. Un cuento éste, no obstante, sin moraleja aparente (o al menos no he querido tomarme el tiempo suficiente como para descubrirla) que podría alinearse con las primeras narraciones-mantra de Richard Brautigan, confesa influencia en la obra de Dodge.

También planea sobre este texto la figura de Mark Twain, no sólo por la época en la que está ambientada parte de su historia (finales del siglo XIX en el norte de California) sino también por su marcado carácter rural y por la bonhomía que rezuman algunos de sus personajes. Si a esto añadimos ese folclore casi mágico (en la línea de leyendas como la de Paul Bunyan o de héroes nacionales como John Henry) que recorre las escasas páginas de esta novela de juguete, podríamos afirmar que nos encontramos ante una obra claramente arraigada en la más profunda de las tradiciones americanas.

Jop nos ofrece una historia bien simple pero encantadora. En su sencillez y pureza reside, en nuestra humilde opinión, su éxito incuestionable. Lo que podría ser considerado como un ejercicio mongoloide por parte de un 'hippie' pirado se convierte en una lectura profunda, que te reencuentra con tu Yo más oculto, ese niño que apela por salir del caparazón del día a día. Leer esta "fábula moderna" es el mejor regalo que un ejecutivo de una multinacional podría hacerse en los tiempos que corren. Jop es como un libro de auto-ayuda (mejor que un libro de auto-ayuda). Te desinfecta la mente de la contaminación ambiental. Durante unas pocas horas, el mundo se reduce a una serie de aventuras y experiencias vividas por un joven obsesionado con fabricar cercas, acompañado por un jodido pato (de ahí el nombre de Jop, quizás no muy afortunada traducción del original Fup) glotón en busca de un jabalí maligno que bien podría ser la reencarnación de un viejo amigo indio del abuelo borracho del chaval. Si no sientes curiosidad por sumergirte en esta historia es que ya has exhalado tu Último Suspiro, 'my friend', y nada podemos hacer para remediarlo.

14 enero 2011

Daniel Pearse y la piedra filosofal

Stone Junction. Una epopeya alquímica

Jim Dodge

Alpha Decay, 2011

ISBN: 978-84-92837-18-2

535 páginas

20 €

Traducción de Mónica Sumoy Gete-Alonso


Prólogo de Thomas Pynchon


Fran G. Matute

Si tuviera que explicarle a un amiguete, así en frío y grosso modo, la sinopsis de Stone Junction (1989) me quedaría algo muy parecido a lo siguiente: esto va de un niño, llamado Daniel Pearse, que se queda huérfano y que va a una especie de escuela de magia donde aprende a desarrollar una serie de cualidades especiales para terminar enfrentándose a un alma maligna que protege una piedra mágica.

Ya me diréis si esto os suena o no a alguna exitosa saga literaria infantil ambientada en el Reino Unido. Pero no quiero decir con lo anterior que la amiga J. K. Rowling haya leído a Jim Dodge. Es más, apostaría lo contrario. Y como las comparaciones son odiosas, nos vamos a centrar más en las evidentes diferencias que existen entre ambas obras. Sí, Harry Potter podría ser un trasunto de Daniel Pearse, pero las asignaturas que se imparten en la Alianza de Magos y Forajidos no tienen nada que ver con el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Para empezar, a Daniel Pearse lo instruyen en las artes del amor, de las drogas, del juego, de los explosivos… y, claro está, de la magia. Todas estas habilidades jugarán luego su rol a medida que avanza esta “epopeya alquímica” y amoldarán la personalidad del protagonista.

Aunque no lo parezca (sobre todo a la vista de las directrices expuestas hasta el momento en esta reseña) Stone Junction es una novela de culto escrita por un autor de culto. Jim Dodge es de esos escritores escurridizos y minoritarios, muy del estilo de Thomas Pynchon (el cual, en un gesto extraordinario, prologa este libro), que pululan por los Estados Unidos de América. La obra de Dodge es realmente escueta: sólo 3 novelas publicadas en los años 80, una colección de poemas y un par de ensayos sobre bioregionalismo. Una obra con una fuerte conexión con la naturaleza, la juventud y la cultura popular en su más amplia acepción. De sus tres novelas, sólo una queda inédita en España (Fup). Las otras dos fueron traducidas en 2008 con el empuje de Kiko Amat, que se hartó de recomendar El cadillac de Big Bopper (1987) y la novela que aquí reseñamos (que por aquél entonces se tituló Introitus Lapidis), que ha sido reeditada, renombrada y adecentada por la editorial en busca de un público más amplio y mejor.

Si se me permite la asimilación, Stone Junction me recuerda a las novelas de S. E. Hinton. Historias en las que los jóvenes deben enfrentarse a un mundo de adultos, en las que nadie adoctrina sobre lo que está bien y lo que está mal, sino que los aprendizajes surgen de la experiencia. Me consta que hay lectores de esta novela (colaboradores de “Estado Crítico”, a más inri) que la consideran pueril e insensata. Pero servidor quiere romper una lanza por esta obra que desvela la aventura del coming-of-age de Daniel Pearse. Una historia de jóvenes contada para adultos, una odisea socrática que transcurre por la América de las carreteras secundarias.

Imbuida de un sutil postmodernismo (prefiero seguir pensando que este es un texto dirigido a infantes en los que la imaginación tiene toda la cabida del mundo), Jim Dodge transita en esta novela territorios comunes a los de su confeso admirador Pynchon, autor que se erige, en este sentido, como una figura cuasi paternal. No pretendemos aquí excedernos en elogios, pero si nos gustaría dejar constancia de que Stone Junction debería ser leída por todo hijo de vecino (y que cada cual juzgue su pretendida profundidad) y que dicha lectura debería hacerse con el mismo espíritu libre con el que fue escrita hace ya más de veinte años.