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09 septiembre 2009

Poesía y vida

Biografía impura

Juan Cobos Wilkins

Fundación José Manuel Lara, 2009

ISBN: 978-84-96824-49-2

86 páginas

11'90 euros



Juan Carlos Sierra


Supongo que es fácil ponernos de acuerdo en el hecho de que la literatura –y especialmente la poesía- se aleja del discurso cotidiano en la medida en que la palabra escrita ayuda a alumbrar los rincones en sombra de la realidad, es decir, en la medida en que busca el matiz frente a la homogeneización del lenguaje apresurado y más que sospechoso de las calles, de los medios de comunicación y de la publicidad. Cuando además se trata de trabajar sobre la memoria y el yo –o sobre la memoria del yo que escribe- es muy fácil caer en la autocomplacencia, en la idealización o directamente en el autoengaño.
Si tenemos en cuenta además que la poesía –y el resto de la literatura- para ser honesta y auténtica ha de desvelar esos resquicios oscuros de la realidad y de la personalidad desde la más absoluta sinceridad, entonces estamos hablando de Biografía impura, el último libro de poemas publicado por Juan Cobos Wilkins.
No obstante, la sinceridad, la honestidad y la autenticidad en poesía no significan necesariamente confesionalismo de barra de bar en la alta noche. Quien cae en esa trampa está abocado a lectores finitos en tiempo y número. En el caso de los poemas que Juan Cobos Wilkins ha elegido para Biografía impura –independientemente del hecho de que el personaje poético coincida más o menos con quien firma los textos- las limitaciones del ‘yo-aquí-ahora’ quedan superadas por un afán de universalidad, por la casi inmediata comunión del lector con el trasfondo sentimental, con la intensidad emotiva o, simplemente, con la sencilla anécdota que se narra en muchos de los poemas.
Todos hemos tenido un pasado: una infancia, una adolescencia, una juventud y una madurez –dependiendo de la edad del lector- y, por encima de las diferencias generacionales, existe un poso y unas constantes que se repiten en cada una de estas etapas en la vida de cada cual. Es aquí donde Juan Cobos Wilkins pone el acento y de ahí la validez de sus poemas ahora y en el tiempo que pervivan.
La inocencia con fecha de caducidad de la infancia, los descubrimientos definitivos y la perplejidad que los acompaña en la adolescencia, la apertura al mundo de la juventud y el papel que nos arrogamos en la edad adulta recorren los poemas de Biografía impura, certificando en cada una de las excusas utilizadas por el poeta ese afán de trascendencia de la mera anécdota personal de la que hablábamos en el párrafo anterior.
Así como parece que cualquiera pasa o ha pasado por las etapas previas a la etapa adulta de una manera similar, llama la atención que la última sección de este poemario, la referente a la madurez, se titule ‘Poeta’. Si es costumbre definirse en esta parte de la vida por la tarea que cada uno desarrolla diariamente –agente de seguros, conserje de instituto, tornero fresador,…-, al personaje poético de este poemario no le queda más remedio que definirse coherentemente como ‘Poeta’. De esta manera mata dos pájaros de un tiro: por una parte, pone en pie de igualdad social la labor del poeta con la del resto de tareas productivas, pero –más importante aún-, por otra, desarrolla una suerte de poética de la vida y de la escritura de quien pone en su tarjeta de visita como ocupación la de poeta.
Si al lector le apetece echar un ojo a su propia historia y a su memoria –cualquier tiempo pasado no fue necesariamente mejor-, Biografía impura puede servirle para no saturar con demasiado edulcorante sus retratos del pasado. A veces puede incluso doler, pero en ello nos jugamos nuestra lucidez.

26 junio 2009

Sobre el murmullo de las cosas

Entretiempo

Juan Lamillar

Fundación José Manuel Lara, 2009

Colección Vandalia

ISBN: 9788496824461
96 pág.
11,95 €



Antonio Acedo


Vestido de Entretiempo, Juan Lamillar (Sevilla 1957) nos descubre la mística de lo cotidiano, "misterio de la luz cotidiana/ que crecerá despacio”; una poética de las cosas que sustituye a la palabrería del discurso establecido, la banalidad de lo dicho por el entramado de calles laberínticas que crean el instante, el hecho poético “porque abajo gritaban, susurrantes/ la vida y los esbirros disfrazados”.
Es precisamente el instante como lugar poético entre el pasado y el futuro, un Entretiempo que se construye paralelo al presente convirtiéndose en tema propio de su escritura "del que busca/ la incertidumbre de la permanencia/ entre un montón callado de palabras”. Con un ritmo sosegado y un lenguaje sensual, que le permiten analizar la realidad desde el impulso vital de lo vivido, la perplejidad ante el paso del tiempo y la extrañeza del devenir. Lo huidizo del momento, a través del juego entre lo que fue y lo que es, un Entretiempo en el que buscar posibles respuestas: "Aún seguimos buscando/ en el cegado hueco de sus ojos/ las posibles respuestas”.
El rastro de la existencia en lo palpable, un anclaje vital a través de la metafísica de las cosas, de aquello que enraíza: "y yo, callado vivo entre las cosas”. La gravedad de Newton sustituida por la fuerza de atracción de los objetos que nos rodean, creando una dualidad entre noche y día que marcará la vinculación directa del lugar en un tiempo determinado. La materia vulnerable al paso del tiempo y el propio tiempo convertido en materia, "signos rojos aguardando en la noche, /en el naciente día de nuestras manos”.
Por tanto tiempo y lugar estructuran este libro -"El tiempo tiene raíces invisibles/hundidas en la arena de la nada"- en una combinación entre lo cotidiano y lo ancestral, entre lo trivial y lo profundo, creando un espacio lírico con continuas referencias al arte. Un intento de sublimación de lo común por medio de la pintura o la fotografía, como catalizadores en el proceso creativo o como fuente de inspiración. Buen ejemplo es Poeta ante el estanque, construido a partir de una fotografía de Joaquín Romero Murube; también a través de la música como tema propio con un par de poemas dedicados a Bach o el dedicado Mahler por su kindertotenlieder. Un culturalismo en algunos casos forzado y algo gratuito, por lo obvio del planteamiento lírico. La bifurcación entre la experiencia de lo cotidiano y el conocimiento cultural trunca la solvencia poética de Lamillar, demostrada en poemas de libros anteriores como el dedicado al pintor Giorgio Morandi. Quizás único defecto junto al fallido tríptico dedicado a los atentados del 11 de Marzo, en el que la sensual y generosa semántica del autor se vuelve forzada y cargante para un tema que requeriría más austeridad poética.
Entretiempo es un más que recomendable libro que he decidido colocar en mi estantería entre El libro del frío de Antonio Gamoneda y Calor de Manuel Vilas: más allá de lo anecdótico del título, tres generaciones distintas con tres estilos muy diversos que evidencian la débil salud de hierro de la poesía actual a pesar de instituciones, editoriales y público empecinados en condenarla al exilio cultural de unos pocos. Lean poesía, lo agradecerán.