31 enero 2011

Oxígeno y veneno para la poesía


Poetry is not dead

Luna Miguel

DVD Ediciones, 2010

ISBN: 978-84-92975-08-2

62 páginas

8 €

Premio de Poesía Hermanos Argensola 2010



Juan Carlos Sierra

En las obras completas de cualquier poeta que las tenga, independientemente de su edad o merecimiento, generalmente lo que menos atrae al lector son las primeras páginas, es decir, los primeros libros. Incluso suele pasar que para el propio autor son estos los versos absolutamente prescindibles; es más, muchos reniegan de ellos y se arrepienten de aquel premio de poesía que ganaron siendo demasiado jóvenes o de que alguien les propusiera publicarlos en aquellos no tan maravillosos años poéticos.

No obstante, tienen su interés arqueológico, puesto que indican el origen, el punto de partida, ya que todos sabemos que quien se inicia en la escritura parte de los escritores a los que admira. Se trata, en definitiva, de un plagio consentido y con sentido. Los maestros nos enseñan los modelos en los que encajar la escritura primeriza para luego, en los mejores casos, componer los moldes propios que, quién sabe, alguien en un futuro imitará antes de encontrar su propia voz poética; y así hasta el infinito y más allá, en caso de que nos siga pareciendo importante esto de la literatura.

Digo todo esto porque en el segundo libro de poemas de Luna Miguel Poetry is not dead se pueden rastrear modos y maneras de los autores que han conformado su universo de joven poeta. Entiendo que la brújula de Luna Miguel apunta muy directamente y por encima de otras influencias a otra poeta española, laureada y admirada, la cordobesa Elena Medel. Pero también, mirando al horizonte patrio, está en los versos de Poetry is not dead el pesimismo adolescente de Carmen Jodra Davó, la ironía de Carlos Pardo, la sexualidad femenina y explícita de Miriam Reyes, el realismo sucio de Roger Wolf, la imaginería de Ana Gorría,… La lista de referencias literarias se extiende más allá en el tiempo y en el espacio: Ginsberg y su Aullido –fundamental en el conjunto punk de los poemas de Poetry is not dead-, Rilke, Valente, Bolaño, Pizarnik,…

Llegados a este punto, se plantea una inquietante duda: ¿se puede escribir un libro de poesía mirándose al ombligo de la propia y personal tradición poética? Bueno, las dudas se ensanchan: ¿y no hay en Poetry is not dead más que una poeta hablando de otros poetas o escribiendo como otros poetas?, ¿para qué me quiero leer entonces este libro? Y la última duda que aterra: ¿un poemario que se llama Poetry is not dead no estará así renegando de la esencia misma de la poesía, es decir, no se debería entonces llamar, por el contrario, ‘Poetry is actually dead’?

Evidentemente, el libro de Luna Miguel que aquí nos ocupa contiene algo más que metaliteratura. Si, parafraseando a Carmen Jodra en su poema "Hastío", este bello mundo te produce asco, si no acabas de entender a los que te rodean, a los de tu generación, si te parece que la mediocridad es la marca indeleble de nuestro tiempo, si todo esto te pone furioso, con Poetry is not dead vas a poder gritarlo –otra vez Ginsberg- de la manera más irreverente.

En cualquier caso y mirando al futuro de la escritora, uno espera que Luna Miguel se independice con el transcurso de los libros de los referentes literarios que se dan cita en Poetry is not dead para hallar su propia voz poética, de la que, a pesar de todo, algo se apunta en este segundo poemario. También cabe esperar que no se arrepienta demasiado de él en una futura obras completas.

26 comentarios:

José Martínez Ros dijo...

Me parece una reseña muy acertada, en el sentido de juzgar un primer libro como lo que es, una obra obviamente primeriza y dependiente de sus modelos, y más de alguien tan joven, abstrayéndose del ruido mediático. Saludos

Cindell dijo...

Me encanta leerte.

Anónimo dijo...

El autor de esta reseña ha demostrado tanta elegancia como benevolencia. Luna Miguel, en el mundo de la poesía, aún no ha hecho nada que de verdad merezca la pena. A pesar de que haya publicado en DVD y de que "El Cultural" le haya dedicado una reseña elogiosa. No tengo nada en contra de esta chica, pero me temo que es la heredera (en el peor sentido de la palabra) de Elena Medel. La poesía es buena o mala independientemente de la edad de quien la escribe. No obstante, hay que reconocer que con veinte años muy pocos son capaces de rematar un poemario que resista el paso del tiempo. Y me temo que Luna Miguel no se encuentra entre esos elegidos. Ella es hija de editores, amiga íntima de Elena Medel, escribe en el diario "Público", su novio lo hace en "El País" y, poco a poco, va adquiriendo poder. Se ve que DVD es la editorial donde todos los amigos de Medel (David Leo es el último caso) van a publicar durante los próximos años.
"Poetry is not dead" es un poemario que, lo siento, no llega ni a mediocre.

Juan Carlos Sierra dijo...

Gracias por vuestros comentarios, José y Cindell. Anonimus (¿Rafael?), no sabía todo lo que cuentas -solo alguna como que tiene columna fija en Público- sobre las circunstancias extraliterarias que rodean a Luna Miguel. En cualquier caso, lo importante es lo que escribe o deja de escribir y, de momento, supongo que le queda mucho para alcanzar una voz poética propia, como creo que queda claro en la reseña. A veces me pasa que no sé si es cosa mía, es decir, si no acabo de hallar en los libros la grandeza que tienen o simplemente es que no la tienen. Para ti sí está claro. Gracias por el comentario.

RSP dijo...

No, Juan Carlos. No soy Anonimo. Podría suscribir algunas cosas de las que dice, pero nunca las firmaría así. Firmar un Comentario como Anónimo, invalida todo lo que dice. Pero sí, hay cosas que son ciertas. Luna Miguel es la hija de los editores de El Gaviero, muy buenos editores. Tiene una plaquette y un libro anterior: Estar enfermo, publicado por Elena Medel en La Bella Varsovia. Ese libro es malísimo. Este no tanto, pero tampoco es bueno. Efectivamente, tiene un blog en blogger, que es de los más seguidos del "mundo de la literatura". Yo lo tuve enlazado desde mi blog personal. "Todo lo que soy se lo debo a blogger", ha dicho en alguna entrevista. No tiene veinte años, creo; estudia Periodismo y ya tiene una columna personal en El Público. No sabía que su novio escribiera en El País: sí que lo hace en Quimera.
No veo tantas influencias en su obra: no reconozco por ningún lado a Rilke, por ejemplo. Lo de Elena Medel sí es más obvio, aunque no llega aún a su nivel literario, lo que por otra parte, tampoco sería demasiado decir. Pero pese a ello, vaticino que su éxito mediático va a ser muy superior al de la cordobesa. Y se la rifarán las editoriales. ¿Razones literarias? Ninguna, de momento ninguna. Y eso que en Poetry is not dead se asoman momentos reales de cierta belleza. Todo esto es interesante saberlo, pero lo verdaderamente interesante está cuando se abre el libro. No sé por qué DVD publica a algunos autores, porque autores muy buenos sí los hay en su catálogo. Hasta ahora no había dicho nada de ella. Pero cuando publica en DVD entra en un periodo de mayor exposición. El éxito de acogida está siendo ya patente. Conviene que alguien le diga lo que realmente piensa. Aunque no le guste.

Juan Carlos Sierra dijo...

Perdón, Rafael, por la confusión y gracias por tu comentario -equilibrado y objetivo- del libro y del personaje. Un abrazo.

Carolink dijo...

rsp: no tengo tiempo de contestarte debidamente, pero tu comentario rezuma paternalismo. A ver si podemos limitarnos a criticar el texto. Es malo? Ok, es malo. No lo he leído aún. Dejemos de lado los padres y la muy sana afición de la muchacha a exhibirse. Por favor.

drzito dijo...

Carol, un texto no se acaba en lo escrito. Las condiciones de su produccion son parte de el. La critica que criticas no se ha quedado solo en eso; ha opinado sobre el negro sobre blanco y sobre lo de fuera.

Anónimo dijo...

Qué de críticos gratuitos y nadie haciendo referencia a lo difícil (y valiente) que es crecer "literaria-mente" a ojos de todos...

Y, sí, demasiado paternalismo leo en relación a la señorita Miguel. Cómo os guataría que se quedara quieta, ¿eh? Curioso.


Fdo. Leche Cortada

Manolo Haro dijo...

Personalmente creo que la literatura se demuestra a sí misma por su calidad intrínseca. Es cierto que pueden existir agentes externos que hagan que un autor llegue a las mesas de novedades dejando atrás a otros nombres mejores que él; así como también es cierto que el tiempo no pone a cada uno en su lugar, pues, entre los que quedaron atrás, pocos hay que toquen con sus yemitas las escorrentías de la gloria.
Ahora bien, ahí está el talento del lector y de su capacidad para discernir y dar con la trampa. La literatura de masas (sea su género el lírico o el épico) está ligada a las poses, las edades (por favor, que siempre sean jóvenes)y contactos de sus autores. Qué le vamos a hacer. Ya vendrán los Castellets de turno a seguir moviendo el bullarengue. Para la crítica rosa pueden leer las páginas de Juan Palomo en El Cultural (que, por cierto, siempre he sospechado que es J.Armas Marcelo).
Un último apunte: si hay alguien que esté interesado en leer algo trabajado desde el silencio y el talento de un poeta, que se acerque a José Cabrera Martos (Jaén,1977).

RSP dijo...

Carolink: ¿Paternalismo? Lo siento, pero no hay paternalismo ninguno. Lo que comento, creo que añade conocimiento a quien desee acercarse al texto. Obviamente te podrá parecer bien o mal: no es mi problema. Cuando un poeta está empezando no sólo es importante opinar sobre el libro, o si somos demasiado conservadores o mayores para entenderlo. Agradezco que alguien me ponga en los antecedentes del autor que publica un libro. Digo que tiene momentos muy interesantes. Lo de los padres lo escribió el tal anónimo del comentario primero.
Manolo Haro: ¿Quién ha hecho crítica rosa? El único que ha reseñado el libro ha sido JCS, y me parece una crítica excelente. ¿Te refieres a comentarios rosas? ¿Así que crees que el editorialista de El Cultural es uno de los articulistas estrella (por el espacio que ocupa, claro) del ABCD?

Manolo Haro dijo...

Suárez Plácido, hila usted muy fino: sí, me refiero a comentarios rosas. Y sobre lo de Armas Marcelo, también, todo afirmativo. Por cierto, lo que creo que más le interesa de lo que yo pueda decir es lo referido a Cabrera Martos. Creo que ahí puede tener usted una segura apuesta sobre poesía contemporánea, sentida y madura.
Un saludo.

José Martínez Ros dijo...

A mí me gusta la crítica del señor Sierra precisamente porque no se refiere a esos aspectos extraliterarios y dice lo que hay (y lo que no hay) en el libro. Evidentemente en cualquier éxito (mediático) a esa edad, a menos que se sea Rimbaud o Pere Gimferrer y hayas escrito Arde el mar existen factores extraliterarios; si aún quedan lectores ingenuos, allá ellos, pero veo preferible no meterse en esos asuntos tan fangosos. Conozco a Luna Miguel y me cae bien, creo que escribe lo que uno suele escribir con veinte años, de una manera ingenua, pero lo raro sería lo contrario. Si es capaz de evolucionar y publicar algo importante... eso lo dirá el tiempo.

Alejandro Luque dijo...

De momento, lo que sí parece tener Luna Miguel es capacidad para concitar el interés del público, ya sea por motivos literarios o 'mediáticos', como demuestra la profusión de comentarios a la reseña de Juan Carlos. En un panorama tan saturado de nuevos nombres, hacerse ese hueco no es moco de pavo. Y al mismo tiempo, tal notoriedad invita a una lectura exigente, pero eso no ha sido nunca, que se sepa, pernicioso para un poeta. Todo lo contrario.

Anónimo dijo...

Con todos los respetos, ¿no se trata más bien de la injusticia que supone el hecho de que una poeta tan joven y tan mala publique en grandes editoriales y acapare la atención que merecen otros, por ejemplo esta reseña? Es lo que nos revuelve a muchos las entrañas, y no otra cosa. Por otra parte, me rebelo contra la opinión extendida de que es mejor que hablen mal de uno que quedar relegado al silencio de los discretos. Claro que escribe tonterías de veinteañeros, como todo el mundo a esa edad, pero Sr. Martínez Ros, ¿por qué tiene que publicarlas?, ¿por qué no hace como los demás: romper, reescribir, madurar?

Samu dijo...

Romper, escribir y madurar. Si.

Pero si te puedes foguear en la industria, mucho mejor. Y si tu texto acompaña en ventas, el editor encantado y el escritor progresa.

He dicho industria. ¿se puede?

Anónimo dijo...

Respecto al comentario de que Luna no parece haber hecho una lectura de Rilke por ejemplo,
me parece un tema interesante o todo lo contrario. Nadé en Rilke, me equivoqué con/en Rilke, estoy haciendo ensayos sobre Rilke, traduciendo sus poemas rusos al español, y en mi poesía Rilke es un maestro que acompaña con su ausencia. Está fuera, al lado mío pero no en mi hoja. Como dijo Marina Tsvetáieva, Rainer es un fenómeno de la naturaleza, y creo que se comería la naturaleza de cualquier poema de un poeta que intentara hacerlo visible en su poema. Como verán me gusta irme por las ramas, a ver si allí encuentro el fruto, y el fruto brota alentando a los jóvenes de 20 años, 19, 18, 17, desde la más temprana edad a escribir, a narrar, a investigar, a negar, a equivocarse, a caminar la vida con los ojos, no tapen bocas, porque el poeta nunca deja de trabaja, trabaja el mundo, lo inasible de lo palpable. Y los que ya se consideran grandes o adultos para escribir poesía, sean maestros, pero maestros no desde la negación. Lo único que sostiene al poeta es la escritura. Alienten a los jóvenes a usar el joven idioma de su lenguaje.

“La imperfección es la cima”

(Y. Bonnefoy)

Fran G. Matute dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con el último comentario de "Anónimo", al que por cierto agradezco haber escrito el Lazarillo. El libro me gustó mucho más que la película...

Lo que sí querría poner de manifiesto es que resulta extrañamente triste que sólo aquéllas reseñas que son poco benévolas con la obra o el autor reciben numerosas intervenciones por parte de los lectores de este blog.

O es que os gusta hacer daño o es que sólo hay discrepancias de gustos en estos casos (lo que pongo en duda). Resultaría mucho más interesante y nutritivo si los lectores también comentasen en las reseñas positivas. Lo bonito de esto (y su intención verdadera) es poder compartir cuantas más opiniones mejor, pero no sólo cuando la crítica es negativa...

RSP dijo...

Anónimo último: Estoy completamente de acuerdo con su comentario. ¿Pero cuál cree usted que es la mejor manera de alentar a un poeta que empieza? ¿Decir que todo es bueno? ¿Decir que todo vale?
Fran G. Matute: Planteas una disyuntiva y dudas de la segunda opción, luego piensas que es cierta la primera. Lo cierto es que si no me hubieran nombrado de manera explícita como autor del primer anónimo no habría dicho absolutamente nada sobre esta reseña. Y sigo a Luna Miguel desde su primera plaquette. Y es cierto también que entre este libro y el anterior hay un gran salto. No me importa que alguien opine de manera diferente a la mía. Pero hablar de paternalismo, crítica rosa o gusto por hacer daño me da mucho que pensar.

Aniano Baíllo dijo...

El origen de Luna Miguel (lo de que sus padres son editores) se toma importancia porque lo que ella escribe es mediocre. Si ella fuese brillante esto se olvidaría.

Sofia Coppola ha superado la sombra de su padre porque sus películas son magistrales. Si Luna Miguel escribiese algo extraordinario todos olvidarían que es hija de editores, pero por desgracia se limita a visitar lugares comunes de la literatura ya superados en el siglo XX.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Para Fran G. Matute: No son las reseñas poco benévolas lo que nos mueve a quejarnos -de hecho ésta puede interpretarse incluso como demasiado benévola- sino los libros malos que se reseñan extensamente en los poderosos e influyentes medios de comunicación. Me quejo del exhibicionismo de muchos poetas jóvenes que sienten el impulso irrefrenable de publicar sin pausa y de que encima esto se aplauda como un mérito añadido. Hay en la sombra tantos y tan buenos poetas, también jóvenes.

Daniel Ruiz García dijo...

A Luna Miguel no la he leído. Sí me consta que es ruidosa en los medios, y que una de sus armas es su sofisticado físico. Su blog me parece algo antipático, pero tampoco he profundizado mucho.

Mi entrada tiene que ver únicamente con el último comentario. Todo está permitido, pero decir que Sofía Coppola "ha superado la sombra de su padre porque sus películas son magistrales" para mí no tiene pase. Ni por ser quién es papá Coppola (por Dios, el Padrino), ni por ser quién es la hija (por Dios, María Antonieta).

José Martínez Ros dijo...

Respecto al último anónimo, diría que a un nuevo escritor muy joven que alentarlo, señalando sus virtudes, por escasas que sean, y también -cortesmente- sus más obvios defectos. Exactamente lo que ha hecho Sierra

Carolink dijo...

Esta es la última vez que intervengo: si publica mucho o demasiado la única culpa es de los editores.
Rafael, perdona si me salió muy airado el comentario, pero efectivamente terminar diciendo que alguien debería decirle lo que piensa me sonó a paternalismo. La opinión no es exclusiva tuya y lo que se lee debajo (lo que yo leo ahí debajo) es: a ver si alguien le dice que mejor se calle la boca. Eso básicamente me hizo saltar. Además, Miguel está muy acostumbrada, precisamente por su visibilidad, a escuchar lo que otros piensan. Sigo sin entrar en su calidad literaria, ya lo haré.
La crítica del amigo Sierra me parece excelente.

Anónimo dijo...

Ay, Carolink, ¿no entras en su calidad literaria? ¡Pero si es lo que suscita la ira de los comentarios! Por otro lado, hablar de "culpa" ya es tomar partido a nuestro favor, ¿no crees? Culpables los editores, pues claro, ¿es que no has entendido nada? -amigos de sus padres, su madre, el mercado y sus instrumentos de poder-, ¿pero no crees también que la urgencia por publicar se está convirtiendo en una obsesión sobre todo de los jóvenes que afecta negativamente a la propia literatura?

Sue dijo...

Limitadísima escritura que no debería salir del cajón, espectáculo extraliterario, mediocridad ambiental, poetas y escritores deshaciendo caminos y mejorando en silencio, editores que venden a pesar de la calidad ínfima de sus libros, premios con dinero público amañados...creo que es demasiado para que los lectores estén orgullosos del sistema, horrible palabra, que lleva los libros a los estantes. La rebelión consiste en mi caso en leer en las librerís esos libros que no alcanzan la mínima dignidad, o en las bibliotecas. Los que quedan en la memoria los compro, el resto debería ser silencio.