18 enero 2013

De víctima a símbolo




Sinsajo

Suzanne Collins

Molino, 2012

ISBN: 978-84-2720-214-6

424 páginas

16 €

Traducción de Pilar Ramírez Tello




Jesús Cotta

Esta reseña sobre la tercera parte de la trilogía será breve porque es la que menos me ha gustado.

La primera parte es la buena. La segunda tiene de bueno que repite el esquema de la primera, pero con varios elementos novedosos. Y la tercera, no siendo mala, no está a la altura de las dos anteriores.

En esta tercera parte parece que la autora se ve obligada a ir atando los cabos que en las otras dos se ha permitido dejar sueltos. Habría sido mejor dejarlos sueltos, pero, claro, si uno escribe una tercera parte, es para rematar la faena.

Esta tercera parte es más bélica y confusa. Los escenarios cambian con facilidad y uno no tiene muy claro por qué. La protagonista era más interesante cuando, a pesar de ser víctima, lograba mantener la dignidad y desafiar con espontaneidad al sistema injusto que la humillaba públicamente. Pero en esta tercera parte ella deja de ser víctima y se convierte, a su pesar, en símbolo de la resistencia y para eso resulta demasiado adolescente y convence poco. Lo peor es que también quiere ser ejecutora.

Tampoco me acaba de convencer la facilidad con que los rebeldes atacan el sistema y lo poco que se habla del sistema injusto que esclavizaba a los doce distritos. En la primera parte era una buena técnica literaria hablar mucho de la prota y poco de los malos que la humillan. De estos uno lo supone casi todo viendo todas las calamidades que le hacen pasar. Pero si uno escribe una tercera parte que consiste en cómo la resistencia se rebela contra el sistema, se echa en falta explicar en qué consistía internamente el sistema, cómo se había llegado a él.

Aun así, la novela es digna. No hay maniqueísmo. También los rebeldes tienen su alma en su almario.

Mi consejo es, pues, leerse la primera parte y, si uno se ha quedado con ganas de más, que es lo habitual, pasar a la segunda, pero entonces se arriesga a querer leer la tercera, a la que remite inexorablemente la segunda.

Aun así, me ha gustado la trilogía, a pesar de serlo.

Un saludo a todos.