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29 noviembre 2012

Periodismo "a Sacco"


Reportajes

Joe Sacco

Reservoir Books, 2012

ISBN: 978-84-3972-511-4

168 páginas

20,90 €

Traducción de Marc Viaplana



Alejandro Luque

Responda a esta sencilla pregunta: ¿Estaría ud. dispuesto a leer un cómic como si fuera un periódico o una revista? Es decir, ¿aceptaría un periodismo servido en viñetas? Tengo la sospecha de que la inmensa mayoría de los participantes en esta encuesta responderían que no. Y la razón principal, sospecho también, sería la suma de un prejuicio –los tebeos como género menor, cuando no como divertimento de niños– y de una convicción muy extendida, según la cual la fotografía o la prosa periodística merecen toda nuestra credibilidad, mientras que el dibujo es un medio potencialmente mentiroso.

Quienes así piensan se olvidan de que, muchos antes de la difusión de la fotografía, los periódicos y revistas se nutrían esencialmente de dibujantes. Hasta hace apenas una década, quizás menos, el propio ABC seguía ilustrando muchas noticias con dibujos, casi siempre retratos de personalidades. Quienes así piensan se olvidan de que también una imagen fotográfica puede mentir, y de que un texto es, por naturaleza, una elaboración literaria más o menos fiel a los hechos. Quienes así piensan, en fin, no han leído a Joe Sacco.

Estos Reportajes, aparecidos en medios diversos y felizmente reunidos por Reservoir Books de Mondadori en una impecable edición, pueden ser una inmejorable puerta para adentrarse en la obra del autor estadounidense nacido en Malta. El volumen empieza, la verdad sea dicha, con poca fuerza, con trabajos menores como Crímenes de guerra –cobertura del proceso contra el genocidio de los Balcanes– o Una mirada a Hebrón y La guerra subterránea en Gaza, dedicados a una zona que Sacco ha abordado ampliamente en proyectos magistrales como Palestina o Notas al pie de Gaza.

Sin embargo, apenas comienza el capítulo dedicado al Cáucaso, los ecos del gran periodismo empiezan a retumbar por las cuatro esquinas del papel. Una mirada a un tiempo atenta a los detalles y preparada para abrir el foco en cualquier momento, capaz de atender al contexto histórico como al drama personal, es de entrada un atributo envidiable para cualquier profesional de la información. Tomarse el tiempo y el esfuerzo para contrastar fuentes, para consultar las versiones oficiales y patearse luego los escenarios y ver con los propios ojos, resulta casi una excentricidad en la era de la información "light", hecha de comunicados y las ruedas de prensa sin preguntas. Si a eso le añadimos una mano excelente para el dibujo, tanto de arquitecturas como de personas, dotada especialmente para expresar emociones, se entenderá por qué los fans de Joe Sacco empezamos a ser legión.

También parece encomiable el interés del autor por asomarse a la realidad de los grandes perdedores, de las víctimas de todas las guerras, de aquellos que rápidamente pierden sus nombres y sus rostros para pasar a ser un número, una estadística. La invasión de Irak (genial el relato sobre la instrucción de irakíes por parte de los marines), la muerte de los emigrantes africanos en el Mediterráneo o la miseria de la India son algunos de los asuntos que Sacco aborda con una dedicación extraordinaria, como si temiera –y no faltan razones para temerlo–que en el momento en que el periodismo se olvide de algunos pueblos, nadie se molestará en ocuparse de ellos.

Luego hay otros puntos que pueden ser discutibles. Por ejemplo, Sacco gusta de retratarse dentro de la noticia, algo que no todos los periodistas defienden. En su caso, sin asomo de narcisismo, es un modo de subrayar un hecho central: estuvo allí, habló cara a cara con los personajes –es decir, las personas– de su relato, pasó calor y frío, se sentó en jergones inmundos, percibió el olor del moho en un refugio checheno, del azufre en las escaleras del campamento estadounidense o el de los cigarrillos de dos entrevistados en un hotel de Times Square.

Otra cuestión controvertida es la objetividad. Cada vez que concluimos la lectura de uno de sus trabajos, creemos saber si Sacco toma partido por uno u otro bando. Él mismo lo reconoce: "Si un bando dice una cosa y el otro bando dice otra, ¿acaso la verdad radica necesariamente en “algún lugar entre los dos”? El periodista que dice “He conseguido cabrear a los dos bandos, así que debo de ir por el buen camino”, probablemente se engaña. La ecuanimidad no debería ser usada para encubrir la desidia", afirma. Y concluye: "El periodismo tiene tanto que ver con “lo que dijeron que vieron” como con “lo que yo mismo vi”. El periodista debe empeñarse en descubrir qué pasa y contarlo, no castrar la verdad en nombre de la neutralidad".

Hago hincapié en este hecho porque, en tiempos de profunda crisis de los medios, el propio público debería hacer una seria reflexión crítica sobre la información que consume y los canales que se la proporcionan. También para eso sirven los cómics de Joe Sacco. 

24 enero 2011

Negro sobre negro

Notas al pie de Gaza

Joe Sacco

Mondadori, 2010

ISBN: 9788439722526

432 páginas

22,90 €

Traducción de Marc Viaplana



Alejandro Luque


Al terminar de pasar la última página de Notas al pie de Gaza, uno tiene la convicción de haber leído una obra maestra. Lo que tal vez no tenga tan claro es el género que asignarle. ¿Es un cómic, un reportaje, un alarde narrativo, un ensayo histórico? La duda se explica por el hecho de que su autor, el estadounidense Joe Sacco (Malta, 1960), participa de todos ellos, y al mismo tiempo se antoja innovador, precisamente por incorporar y barajar registros diferentes.

El dibujante y guionista de Palestina, El Mediador o Gorazde, área segura centra ahora su atención en unos oscuros sucesos de la historia de Oriente Medio, dos matanzas de palestinos a manos del ejército israelí acaecidas en 1956. Siguiendo la pista de unos textos de Chomsky, Sacco viaja al sur de Gaza para investigar estos hechos: la masacre de Khan Younis, en la que hubo 257 ejecutados, civiles y desarmados, con el pretexto de detener a combatientes palestinos; y la orden de concentrar a todos los hombres de 15 a 60 años en una escuela de la UNRWA, en Rafah, que arrojó el saldo de 60 muertos a sangre fría.

Sacco, periodista de la revista Harper’s, cubría la segunda intifada cuando empezó a obsesionarse con aquellos crímenes. Viajó a ambas ciudades y, acompañado por su guía e intérprete Abed, conversó con gente de todo tipo, desde un veterano militar a un vecino que perdió a toda su familia cuando era niño; buceó en los archivos de la ONU y visitó personalmente los escenarios de la tragedia, hasta conformar una reconstrucción tan minuciosa y documentada que nadie, a día de hoy, ha osado rebatirla.

El resultado es, como decíamos, impresionante. El impecable dibujo de Sacco –a veces comparado con Robert Crumb, aunque también influenciado por otros autores underground, como Charles Burns– discurre con buen ritmo a través de viñetas ágiles y llenas de detalles, donde los personajes aparecen muy bien retratados y las arquitecturas y ambientes reproducidos con todo detalle. Por otro lado, como trabajo periodístico, Notas al pie de Gaza debería ser lectura obligada en las Facultades de Comunicación. Su autor no se cansa de tomar notas y hacer fotografías, explora distintos ángulos, contrasta versiones y exhibe, en definitiva, un extraordinario amor por la verdad.

Este afán por indagar y contar los hechos se despliega en una doble vertiente: hacia el pasado, combatiendo la impunidad, y hacia el presente, pues el libro comprende en buena medida el making of del reportaje, las peripecias protagonizadas por el propio Sacco en busca de información. Así, pierde su fuerza el reproche que a menudo le hacen al autor –no remuevas lo de hace 50 años, cuenta lo que pasa ahora: “¡Aquí cada día es 1956!”, dice un personaje palestino–, pues en efecto la obra acaba reflejando la extrema dureza, la vulnerabilidad, los odios ancestrales y el dolor inconsolable de estas gentes, y también el modo en que la ternura y hasta el humor se abren paso en esa cruda cotidianidad.

Hacia el final del libro, es posible que el lector encuentre algunas objeciones. Una, que el punto de vista predominante es el palestino, aunque la versión israelí esté documentada en el anexo. Es cierto que durante décadas casi toda la información que nos llegaba de Gaza era la proporcionada por Estados Unidos, con el visto bueno de Israel. Pero ésta tampoco explica la mentalidad del israelita de a pie, ni siquiera la de los propios soldados como lo hacía un libro como Hirbet Hiza, de S. Yizhar.

Otro comentario que he oído a varios lectores de Notas al pie de Gaza se refiere a la extensión y prolijidad del relato. ¿Podría Sacco haber hecho algo más ligero o digestivo? Tal vez sí. Sin embargo, un alivio de este tipo expondría quizá el proyecto a lamentables simplificaciones, o supondría renunciar a mostrar los rostros –dibujados, pero de un fuerte verismo– de las víctimas. Cuando se trata de desentrañar las claves de la realidad, mejor pecar de exceso. Vivimos en la era de la información exprés y los grandes titulares, pero la realidad es a veces demasiado compleja como para prescindir de sus quisquillosas, obstinadas, imprescindibles notas al pie.


[Publicado en www.mediterraneosur.es]