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26 abril 2011

Contra el cinismo



Un invierno propio

Luis García Montero

Visor, 2011. Colección "Palabra de Honor"

ISBN: 978-84-9895-065-6

176 páginas

20 €




Juan Carlos Sierra

Decir que Luis García Montero es uno de los poetas de referencia de la literatura española contemporánea resulta casi una perogrullada. He estado a punto de escribir que “resulta una perogrullada”, pero he incluido el “casi”, porque siempre hay que dejar un espacio a la discrepancia, a la disidencia, a la heterodoxia. Y está bien que sea así ya que de esta manera se enriquece quien piensa una cosa y la contraria, siempre que se cumpla una condición, a saber, que hablemos exclusivamente de literatura y no de circunstancias extraliterarias –el poder, las influencias, el mercado editorial,…-.

No sé si Un invierno propio es o será el mejor libro de Luis García Montero, entre otras cosas porque no he leído la obra completa del poeta granadino –bueno, a decir verdad "casi" todo sí-, pero puedo afirmar que quien guste de una poesía que habla a la cara del lector, sin trucos ni trampas, podrá disfrutar de un conjunto de poemas sólidos, bien trabajados, bien argumentados y, sobre todo, certeros; de aquellos que apuntan al epicentro del alma y la conciencia humanas.

Como novedad más destacable de este libro hay que apuntar a los poemas que podríamos llamar "sociales". Aunque ya se hallaba apuntada en libros anteriores, es en Un invierno propio donde la voz comprometida de García Montero se eleva sobre otros registros, en un intento de honestidad con el personaje poético que habla en todos ellos, un tal Luis, nombrado explícitamente en el primer y último texto de este libro.

En la tradición del "Soliloquio del farero" de Luis Cernuda se hallan quizá las claves de este diálogo entre la soledad de un personaje poético que se busca a sí mismo, y la muchedumbre ciudadana a la que el poeta cita en la plaza pública de sus poemas. Es la soledad, la desnudez de esta, el mejor punto de partida para conversar con los amigos, con el amor –aún en la esfera de lo privado-, pero también con la polis, con lo público. De ahí la absoluta pertinencia de poemas como "Antes de embarcarse en una ilusión compartida conviene aprender a quedarse solo" o "Las revoluciones son un asunto propio", por poner solo un par de ejemplos.

Por otra parte, conviene destacar la conexión directa que existe entre muchos de los poemas de Un invierno propio y gran parte de los artículos que García Montero escribió años atrás para El País –edición de Andalucía- y viene publicando últimamente en el diario Público. En ambos géneros se defiende el escritor granadino con la misma soltura argumentativa: una perspectiva muy personal sobre la realidad civil que no da nada por sentado y que, por lo tanto, se posiciona al margen de los altavoces mediáticos más sospechosamente prestigiosos para, siguiendo al Antonio Machado del "Retrato" de Campos de Castilla, poder distinguir las voces de los ecos. Y, volviendo a Un invierno propio, no solo en la poesía más comprometida socialmente se guía de esta manera, sino también en las opiniones más acríticamente extendidas, como se puede comprobar en el poema "Los viejos cascarrabias son tan peligrosos como los jóvenes sin historia".

En resumen, se puede concluir que Un invierno propio es un libro que cuestiona las grandes mentiras pasadas por verdades con las que convivimos sin preguntar demasiado, sin pasarlas por el filtro de la conciencia; un libro contra los fundamentalismos de cualquier tipo, contra la autocomplacencia y contra los cinismos; un libro contra el yo que camina por la vida con una seguridad a prueba de interrogantes, que pisa con decisión el suelo por el que camina y a los que en él habitan. Un libro, en fin, necesario en este tiempo de medias verdades o de mentiras a secas.

23 julio 2009

El calor de una biografía novelada

Mañana no será lo que Dios quiera
Luis García Montero

Alfaguara, 2009

ISBN: 978-84-204-2320-3

420 páginas

19'50 euros

Juan Carlos Sierra

Mañana no será lo que Dios quiera, el último título que Luis García Montero ha colocado en las mesas de novedades de las librerías, no es un libro cualquiera. Antes de que cualquier lector se introduzca en él, hay que advertir acerca de algunas de sus singularidades.
En primer lugar, estamos ante un libro escrito entre amigos. Durante algunos veranos en Rota, Luis García Montero, mientras el resto de la familia bajaba a la playa, aprovechaba esas horas de tranquilidad para que Ángel González le contara, entre otras cosas, su infancia y adolescencia, la parte menos conocida y más íntima de su biografía.
En segundo lugar, detrás de Mañana no será lo que Dios quiera hay un pacto de silencio, el exigido por parte del poeta ovetense al poeta granadino en torno al contenido –sólo su infancia y adolescencia- de ese libro futuro que por entonces tenía el cuerpo etéreo de las conversaciones que ambos amigos mantenían al pie de unos días de vacaciones. Por otra parte, existe además una evidencia en cuanto a este asunto: sobre la vida pública y poética de Ángel González se sabe por entrevistas, artículos, ediciones críticas, tesis doctorales,… En cualquier caso, debido a que en muchas ocasiones los traductores de los datos objetivos –llámense periodistas, críticos o sesudos estudiosos universitarios- están determinados por su particular sentido de la realidad e incluso por la ignorancia o ciertos intereses espurios, no sería mala idea que alguien se planteara una biografía lo más seria y real posible sobre los años de los que no da cuenta el libro de Luis García Montero.
En tercer lugar, a este Mañana no será lo que Dios quiera lo hace especialmente particular el esfuerzo que va a requerir del librero para colocarlo en sus estantes según la nomenclatura habitual, porque la obra de García Montero supone un interesante cruce de géneros: es un ensayo, pero es una novela; es una biografía, pero no completa y resuelta de forma narrativa; y si es una novela, como ya hemos dicho, no lo parece a veces por el tono marcadamente lírico en que está planteada.
Este hecho puede tener una fácil explicación: se trata de un libro escrito por un poeta que no puede –y probablemente no quiere- renunciar al cuidado artesanal y preciosista de un material literario que no es habitualmente objeto de su trabajo. En este sentido, significa un esfuerzo añadido que merece un aplauso, pues lo más fácil en este caso habría sido limitarse a cumplir con las exigencias del ensayo biográfico. Sin embargo, esta vuelta de tuerca lírico-narrativa aporta además un calor humano que difícilmente contagiaría la prosa científica del ensayo.
Finalmente, creo que lo que dota a este Mañana no será lo que Dios quiera de un valor añadido es que gracias a él los lectores de los poemas de Ángel González pueden rastear algunas de las claves de la composición de muchos de ellos, sus diversas génesis, las circunstancias que los inspiraron, sus motivaciones; en definitiva, su historia íntima.
A falta de estudios más o menos eruditos –es decir, más o menos fríos- sobre la importancia de la obra lírica de Ángel González, Mañana no será lo que Dios quiera alimenta, por tanto, la cercanía de sus poemas, el calor humano que desprenden y que Luis García Montero ha sabido transmitir eligiendo para su libro la estructura y el tono adecuados.