21 septiembre 2009

Existencialismo de portal

La inutilidad de un beso

Javier Puebla

Algaida, 2009

ISBN 978-84-9877-207-4

232 páginas

19 euros





Daniel Ruiz García

Que Javier Puebla es un escritor imprevisible ya lo sabíamos. Que pertenece al raro club de los “escritores excéntricos y estrafalarios” patrios, también (otros miembros reconocibles: Sánchez-Dragó, Montero Glez, Fernando Arrabal…). Con la novela que hoy nos ocupa, ganadora del XVII Premio Luis Berenguer, descubrimos que, amén de raro, Puebla es también capaz de construir obras tremendamente raras. Porque La inutilidad de un beso esconde, detrás de su aparente sencillez (el lenguaje es muy simple, directo, fácil en suma), una trama, unos personajes, un ambiente ciertamente extraños, a medio camino entre la intriga y la broma. Es, para que me entiendan, una de esas novelas que nos dejan con cara de tonto tras su lectura, con la sospechosa sensación de que el escritor nos ha tomado un poco el pelo.

Un repaso muy rápido al argumento (sin destriparlo más allá de lo necesario): un buen día, a un tipo que ejerce como celador es los sótanos de un ministerio se le ocurre darle un beso a una cucaracha. Tras este beso, la cucaracha se transforma en mujer. La mujer se casa con el tipo, tiene una hija y, por lo demás, resulta ser una persona tremendamente mala con su entorno.

Es a todas luces el camino inverso a La metamorfosis de Kafka, y comparte con este libro seminal más de un aspecto. Así, como La metamorfosis, La inutilidad de un beso es un libro centrado principalmente en el ambiente doméstico, concebido como un espacio claustrofóbico, asfixiante y opresivo. Aunque habría que decir más bien “ambiente comunitario”, porque la mayor parte de la trama, sus momentos primordiales, tienen lugar en su mayor parte en los escenarios compartidos de un bloque de viviendas. De hecho, el ascensor, los rellanos, la escalera, juegan un importante papel como lugares que colorean el tono lúgubre y ceniciento de la novela, y sus principales personajes son los arquetipos de una comunidad de vecinos: la portera, el vecino excéntrico, las alcahuetas...

No se entiende muy bien cómo Javier Puebla convierte La inutilidad de un beso en la segunda parte de una trilogía cuya primera entrega era nada menos que una novela como Tigre Manjatan, todo un homenaje, y muy certero, al género de la novela negra, al que había que presumir una continuación en su segunda parte con un tono y un entorno, si no similar, sí al menos parecido. Sin embargo, Puebla cambia absolutamente de registro y plantea una obra que oscila entre el costumbrismo de alcahueta propio de cierto Pérez Galdós y la reflexión existencialista del Kafka más áspero. Una mezcla que deja en el paladar un regusto extraño, ni siquiera amargo, porque lo cierto es que, cuando se deja asentar unos días, el recuerdo resulta grato, especialmente el de los personajes, lo mejor de la novela y, me atrevería decir, lo más eficaz en las ficciones de Puebla. La hilación entre las dos novelas de esta trilogía, el personaje de Tigre Manjatan –un personaje, por otro lado, enorme-, resulta a mi juicio excesivamente débil e insuficiente, y resta fuerza a la defensa de las obras como las dos primeras partes de una trilogía. Habrá que esperar al tercer asalto, para comprobar si –como sospecho- en realidad Puebla no está sino gastándonos una broma.

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